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Científicos de Viena y Pekín desarrollan los primeros relojes nucleares funcionales

Equipos de investigación en Austria y China lograron un avance histórico en la medición del tiempo mediante la manipulación de núcleos atómicos.

Redacción Letra Impresa
Foto: eleconomista.com.mx

Científicos que operan en Viena y Pekín han marcado un hito en la física moderna al desarrollar los dos primeros relojes nucleares funcionales del mundo. Este avance, reportado este miércoles 7 de octubre de 2026, supera la precisión de los actuales relojes atómicos de cesio, que han sido el estándar internacional para medir el tiempo durante décadas.

A diferencia de los relojes atómicos tradicionales, que miden la frecuencia de las vibraciones de los electrones en la capa externa de un átomo, esta nueva tecnología utiliza las transiciones energéticas dentro del núcleo atómico. Los investigadores sostienen que este método permite una estabilidad superior, ya que el núcleo es menos susceptible a interferencias externas que los electrones periféricos.

El desarrollo fue llevado a cabo por equipos que trabajaron de manera independiente en ambos centros de investigación. Los especialistas señalan que este logro no solo representa un avance técnico, sino que abre la puerta a nuevas aplicaciones en la navegación de alta precisión, la detección de minerales y una comprensión más profunda de las constantes fundamentales del universo.

Expertos en la materia indican que la implementación de esta tecnología podría transformar los sistemas de comunicación globales y la sincronización de redes de datos. Aunque actualmente se encuentran en una fase experimental, el éxito obtenido en los laboratorios de Viena y Pekín sienta las bases para una futura estandarización de la medición del tiempo a niveles de exactitud inéditos hasta la fecha.

La comunidad científica internacional ha recibido el anuncio con expectativa, destacando que el uso de transiciones nucleares para el cronometraje representa un salto tecnológico comparable a la invención del primer oscilador de cuarzo. El siguiente desafío para los equipos será miniaturizar estos sistemas para permitir su uso fuera de entornos de laboratorio controlados.

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